
Una amiga de más de 50 años, nos contó a mi esposa y a mí, que en cierta oportunidad entró a una tienda de ropa juvenil con el único propósito de observar los vestidos en exhibición. Apenas ingresando se le acercó una joven dependiente para ofrecerle ayuda. La empleada de la tienda, sin esperar a que mi amiga terminara de contarle su verdadero propósito, le insinuó que comprara una prenda juvenil que, según ella, le quedaría muy bien. A pesar que...