
Hoy, como casi todos los días, de manera añosa, me desperté y luego de poner los pies en el piso y recordar si había pasado bien la noche anterior, salí de casa para comprar el pan en la panadería de la esquina, para cumplir el ritual de las mañanas tempranas, casi oscuras, de casi todos los días del año, que está a punto de quedarse atrás.
Hoy ha significado la primera oportunidad para sentir que tenía otro día por delante para...