Aprendiendo a Vivir

"Nunca Pierda la dulzura de su carácter"

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domingo, 5 de abril de 2015

CUIDA TU MENTE MAS QUE NADA EN EL MUNDO




Muchas veces leemos comentarios de expertos que nos dejan más perplejos con los interrogantes planteados que con las presuntas soluciones propuestas. Ejemplo: necesitamos cuidar nuestra salud mental. Sí,  pero, ¿cómo hacerlo?
Pues bien, echando mano del aporte de los neuro-científicos en esta área, podemos entender que la memoria es un importantísimo componente del cerebro y que hoy en día, es posible darle un debido “mantenimiento”.
¿Cómo hacerlo? La memoria surge de una gran interconexión de la gran red que es el cerebro según Joaquín Fuster, célebre científico español, afincado en EE. UU. El motivo principal del por qué una memoria es tan sólida y tan duradera es el cúmulo de circunstancias en que se adquirió la memoria en general. Se forma firmemente con las emociones, con el clima emocional en el que se adquieren las memorias. Además, en el curso de la vida se ejercitan estas memorias, repetidamente. Hay otro factor importante, que es el tipo de memoria que queda. No tenemos una sola memoria, tenemos varias y, si bien es cierto,  que algunas se van debilitando con el paso del tiempo, y se pierden neuronas y sinapsis, también es cierto, dice el profesor Fuster, que otras nuevas se van creando. 
Entonces el truco para adquirir nueva memoria es el ejercicio del cerebro: la gimnasia mental. 
Hasta hace poco se creía que a partir de los cuarenta años, se comenzaban a morir neuronas. Menudo panorama nos dejaba eso: un cerebro casi vacío, rígido e incapaz de aprender. Por suerte ahora sabemos que no se mueren, aunque sí disminuyen el volumen y las conexiones entre ellas. Pero las neuronas son las células más duras  y resistentes del organismo. Nacen nuevas neuronas toda la vida, sobre todo en el área del cerebro dedicada al aprendizaje y la memoria, pero para ello hay que estimularlas. 
Por favor, miren con toda atención este video. 

Finalmente, algo que nos sobrecoge cuando pensamos seriamente en la sabiduría de Dios, es que nuestro Creador nos habló de cuidar la mente y del “como” hacerlo: 
“Cuida tu mente más que nada en el mundo”. Proverbios 4:23
“Mira siempre hacia adelante, mira de frente”. Proverbios 4:25
“No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto”. Romanos 12:2

lunes, 23 de marzo de 2015

EL PRESENTE O EL FUTURO ¿QUÉ PREFIERE USTED?



Vivir el presente siempre estará de moda. Es por eso que las estanterías de las librerías y las ofertas de libros digitales están llenas de libros de todo tipo que estimulan a vivir en el presente.

Estoy de acuerdo. Es la necesidad del momento y la tendencia que nos convierte en seres “prácticos, realistas y seguros”.

Pero a lo mejor el presente ya es pasado. Me explico: vivir en el presente es prácticamente imposible. Tenemos la ilusión de estar viviendo de modo consciente el presente, pero en realidad vamos siempre con retraso. Según los descubrimientos de los neuro científicos el hecho es que nuestra conciencia (el hecho de darnos cuenta de lo que nos pasa) demora unos 500 milisegundos (unos dos parpadeos del ojo) en enterarse de lo que percibimos a través de nuestros sentidos. Por eso, podemos decir que desde el punto de vista estrictamente científico lo que entendemos por presente es en realidad pasado cercano.

Permanentemente nuestro cerebro está relevando el mundo exterior e interior traduciendo lo percibido (luz, sonido, vibraciones, temperatura, falta de azucares, etc.) en el lenguaje del sistema nervioso: los impulsos electromagnéticos. De esta forma nuestras neuronas pueden “hablar” entre sí. Esta información es dirigida, evaluada y comparada en nuestro cerebro con la información que tenemos en nuestros bancos de memoria produciendo las respuestas que determinan nuestras reacciones y acciones.

Las reacciones instintivas y emocionales son súper veloces y se producen sin que nos demos cuenta (no hay conciencia), en unos 125 milisegundos (medio parpadeo) y se instalan en nuestro cuerpo. Los lóbulos Prefrontales tardan unos 500 milisegundos para conocer

lo que ya está pasando y podamos tomar consciencia del hecho. . Recién ahí podemos identificar tal o cual emoción y ponerle un nombre, transformándola en un sentimiento. Recién en ese momento entramos en el campo de la acción y salimos del de la reacción. Así que en el mejor de los casos estamos con 125 milisegundos de retraso con respecto de lo que nos pasa. ¡Y con otros 500 para darnos cuenta!

Saber que inevitablemente percibimos el presente con una ínfima demora nos puede ayudar estar más alertas para que esa demora no se extienda. Para ver la magia del presente es importante no perderse en los laberintos de las preocupaciones y la negatividad.

Hemos sido diseñados por Dios con la capacidad de procesar lo que nos ocurre sin ninguna demora a pesar de que lo que nos ocurre no está en el inmediato presente. La enorme cantidad de datos que procesamos en un brevísimo lapso de tiempo deja mal parada a cualquier computadora. ¡Tenemos un hardware envidiable! Queda en nosotros qué tipo de nuevos programas queremos cargarle, cuantos virus mentales (creencias erróneas, desfasadas temporalmente, etc.) vamos a dejar que nos invadan y cada cuánto haremos las actualizaciones necesarias para adaptarnos al paso que marca los avances de la ciencia en todos los campos.

Pero, hay otro desafío más: el futuro es ahora, en el presente. Y si no lo cree, observe con tranquilidad este video.

https://www.youtube.com/watch?v=U4CnRpqtWRA

domingo, 8 de marzo de 2015

APRENDIENDO A VIVIR EN LOS MOMENTOS DIFÍCILES




Los momentos difíciles en la vida, son la mejor oportunidad para desarrollar todo nuestro verdadero potencial. Siempre tendremos que afrontar momentos difíciles, por tanto, vale la pena tomar  en cuenta estas reglas de vida, que muchos han puesto en práctica con los mejores resultados.
“La felicidad es salud y mala memoria”. Seguramente, así quisiera que fuera, pero desafortunadamente, no es así. La vida no solo se compone de buenos momentos llenos de plenitud, sino de momentos difíciles que nos ponen a prueba diariamente. “Hay multitud de factores que influyen en que una persona supere una situación difícil: su historia biográfica, sus experiencias previas, la capacidad de superación, la tolerancia a la frustación...”, nos explica la psicóloga Miriam Magallón, autora del libro en formato digital Píldoras para Vivir. Pero también es cierto que se puede aprender a superar situaciones difíciles.

Primer paso. Aprender a tomar distancia del problema.  

Antes de imaginarse, o dar rienda suelta a su pensamiento, piense con firmeza que esta situación siempre tendrá dos caras: una positiva y otra negativa. No se trata de ocultar la realidad de los acontecimientos. Eso sería una estupidez. Se trata de  tomar distancia de la realidad, para afirmar sus creencias. Esto quiere decir que más que los hechos, lo que cuenta es lo que nuestras creencias, valores y principios digan o nos muestren. 

Segundo paso. Aprender  a pensar en positivo. 

Aprender a pensar en positivo, es lo mismo que aprender a considerar posibilidades en el mismo momento que nos afecta la dificultad. 

Tercer paso. No tolere el pesimismo 

No permita que nadie, ni usted mismo, enmarque la situación difícil por lo que esté atravesando, con adjetivos pesimistas, por más apariencia real que posean. 

Cuarto paso. Explore, aprenda y espere. 

Dios, el Creador de la vida, nos ha dotado de Su fortaleza para sobreponernos, pues “No os ha sobrevenido ninguna prueba que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser probados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la prueba la salida, para que podáis soportarla” 1 Corintios 10:13

jueves, 26 de febrero de 2015

MOTIVACIÓN SÍ, MANIPULACIÓN NO





“No intente convertirse en un hombre triunfador, intente convertirse en un hombre de valor”. Albert Einstein
No hay nada más importante en la vida de  las personas que las personas. Eso significa que todo lo que se pueda añadir a la vida de las personas es algo que vale la pena, verdaderamente. Añadir valor a una persona es ayudarle a llegar más allá de la zona de comodidad pero no más allá de la zona de capacidad.
No podemos lograr que una persona se sienta importante en nuestra presencia si, secretamente, pensamos que él es un don nadie.
La forma que vemos a los demás es la diferencia que existe entre manipularlos y motivarlos. Esta es una pared invisible que franqueamos a menudo, con el desconocimiento de las peligrosas consecuencias que esa conducta conlleva.
 
En los sectores empresariales suele hablarse hoy de “potenciar” a los empleados. Es un término que se ubica entre el límite del aprovechamiento lícito y la manipulación o “explotación “ abusiva  de los atributos y las competencias de una persona.
El ser humano, como creación a imagen y semejanza de Dios, ha sido dotado desde su nacimiento, de todas las facultades básicas, físicas, mentales y espirituales,  que necesita para llevar adelante un proyecto de vida fructífero.
Como todo, ese proyecto debe circunscribirse al cumplimiento de principios rectores que han sido prefijados, no siempre bien entendidos, para llevarlo a un feliz término.
El Dr. Gerald Hutler, neurocientífico alemán plantea que el proceso de aprendizaje del niño se desarrolla desde el principio, con gran entusiasmo, el mismo que es interrumpido posteriormente.
“En vez de hablar de potenciar se debe hablar de “volver a despertar” Las personas no nacen con la necesidad de ser potenciadas. Tanto los niños como los adultos pasaron por una época en que aprendían con gran entusiasmo. En la que aprendían nuevas habilidades, cosas nuevas. Sin embargo, en alguna época de la vida perdieron ese entusiasmo porque pasaron porque pasaron por unas experiencias educativas inadecuadas.”
Esas experiencias, dice el Dr., Gerald Huther, se pueden revertir y cambiar  por otras más favorables. El miedo, el fastidio, las presiones y algunas otras experiencias emocionales que han transtornado el proceso de aprendizaje, son las culpables, en primer orden, de los problemas para desarrollar o potenciar habilidades.
Los padres de los niños  de hoy, y los padres de los padres de éstos, son los llamados a ofrecer las condiciones apropiadas, para el cumplimiento del proyecto de vida de sus hijos. Esto, no asegura que las cosas saldrán como se esperan, pero al igual que el papel que cumplen las instrucciones del artefacto doméstico recién comprado, (casi siempre las dejamos de  lado) los principios de Dios, aplicados adecuada y equilibradamente (cuerpo, mente y espíritu) nos pueden facilitar el recorrido en la aventura de la vida.
Manipulamos a las personas cuando las utilizamos para nuestra ventaja personal. Por otro lado las motivamos cuando buscamos un beneficio mutuo.
Motivar a alguien es ayudarle a abrir su mente, y de esa manera estimular su imaginación y crear una insatisfacción creativa.

lunes, 9 de febrero de 2015

CÓMO ME SIENTO VA A DETERMINAR CUÁNTO APRENDO



¿Me hice entender? ¿Me he hecho explicar? Estas preguntas usadas por el maestro o expositor, en el aula de clase o en el auditorio,  pretenden asegurar que el tema está “llegando” a los oyentes de manera satisfactoria. Ahora, la pregunta sería ¿Están disfrutando la sesión?
Los científicos que estudian el desarrollo y funcionamiento del cerebro, han descubierto que en el proceso de enseñanza-aprendizaje, el intelecto va ligeramente rezagado respecto a las emociones. Cómo me siento va a determinar cuánto aprendo.
Algo que tiempo atrás era tan solo una verdad provista  por el sentido común de los buenos maestros en el aula de clase, ahora es tema de observación en el laboratorio de los neurocientíficos.
¿Ha habido un cambio en el proceso de enseñar y aprender? Tal vez no. Las recientes investigaciones de la neurociencia aplicada a la educación, han revelado que el cerebro “fabrica” una hormona que hace las veces de neurotransmisor, llamada dopamina.
La “Sra. Dopamina” es una hormona y neurotransmisor cuyas funciones más importantes se desarrollan en el cerebro tales como la activación del comportamiento, la cognición, la actividad motora, las motivaciones, la regulación de la producción de leche, el sueño, el humor, aspectos de la atención, y el aprendizaje.
En síntesis, a la liberación  de dopamina debemos un gran porcentaje del deseo de recibir de buen agrado cualquier clase de aprendizaje.
Aunque no todo lo que se descubre debe ser aceptado hasta que se compruebe, las investigaciones del cerebro en la última década han despertado gran curiosidad. “Es posible que el estudio de la memoria también afecte la pedagogía sugiriendo métodos de enseñanza basados en el modo en que el cerebro almacena conocimientos”
 Erick R. Haendel. Premio Nobel año 2000.

No obstante, aunque el cerebro siga convertido en sujeto de investigación por los científicos, es en este entorno que conviene observar el proceso del aprendizaje y el papel, todavía crucial e irremplazable, del maestro, es decir, del buen maestro. 
Pero, ¿quién es un buen maestro? El buen maestro más que un propagador de información, es el que ofrece las mejores condiciones  para que el discípulo pueda experimentar la enseñanza y aprendizaje de principios que le conduzcan hacia la madurez tanto física, como mental y espiritual, entre la  estabilidad y los  cambios de la vida. 
No es suficiente que el que enseñe demuestre que tiene el conocimiento, sino que debe hacer “contacto” con el alumno. Esto es quizá, la razón que explica  por qué, los que fueron alumnos de la niña Pochita, décadas atrás,  hoy añoran la dedicación, la firmeza y, sobre todo, el amor con que ella impartía  sus enseñanzas a todos sus alumnos. 
 Al cerebro le gusta aprender. Aprender ¿qué y de quién? Alguien dijo: Lo que a los chicos les gusta es aprender lo que no les gusta es la escuela. 
 

Mark Twain decía: “Nunca dejes que  la escolarización interfiera con tu educación”. Quien enseñe sigue siendo tanto o más importante que lo que se enseñe.
Jesús, el Divino Maestro, declaró: “¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?  El discípulo no es superior a su maestro; pero todo el que sea perfeccionado, será como su maestro”.
 Lucas 6.39-40

Este es el verdadero modelo y el verdadero ejemplo que aún hoy debemos imitar. 

Referencias:
1.    Neurociencias y Educación. Anna Lucia Campos Presidente de la ASEDH Consultora de la OEA en Neuroeducación Directora General e Investigadora de CEREBRUM Miembro de la Sociedad Internacional Mente, Cerebro y Educación.
2.    Revista Descubriendo la mente y el cerebro. Asociación Educar. Neurociencias y Educación.
3.    Biblia Dios habla hoy

domingo, 1 de febrero de 2015

SER SOLIDARIO ALARGA LA BUENA VIDA




Un gran número de investigaciones en el campo de la neurociencia,  concluye que el mayor placer se encuentra en la expectativa que se siente momentos previos a adquirir un objeto, conocer a alguien por quien se ha experimentado una fuerte curiosidad o cumplir la meta o el objetivo en el que se ha invertido todo el esfuerzo, más que luego de haberlos obtenido.
Dicen los investigadores que es la anticipación, generada por nuestro cerebro ante la posible recompensa que recibiremos, la que nos lleva a realizar acciones para alcanzar lo imaginado. 
En síntesis la expectativa produce más placer que el logro. 
Entonces qué explicación se encuentra al vacío que se siente después del momento de haber logrado lo que demandó tanto esfuerzo en obtener, además del surgimiento de la pregunta ¿valió la pena el esfuerzo?
Marita Castro,  directora de la asociación Educar en Desarrollo Humano y Co-creadora y Directora de la Formación en Neurosicoeducación y Neurosicoentrenamiento, plantea que es la solidaridad, en suma, el compartir lo que se obtiene con alguien y, mejor aún, con  muchos  lo que realmente produce en el cerebro una reacción química y energética, que se traducirá en genuino bienestar: “El hecho de sentir que un objeto es importante para nosotros activa el circuito de búsqueda de recompensa cerebral que, a su vez, despierta el deseo para movilizarnos a comprar ese objeto. Una vez adquirido el mismo, normalmente, el circuito de recompensa cesa su actividad en muy poco tiempo”.

Hay una tarea que queda pendiente luego de haber logrado la meta, y es que la verdadera recompensa está en el campo de la comunión con el otro. 
Empresas como Google, por ejemplo, tiene un plan para ayudar a que sus empleados sientan la felicidad de darles a otros. La compañía cuenta con un fondo para bonos especial; cualquier trabajador puede nominar a un compañero para recibirlo. La suma no es elevada y casi muy baja en comparación con los sueldos. Sin embargo, el premiar a otro procura una gran recompensa emocional para quien lo da y otra muy alta para quien lo recibe. 
Ser generoso no solo activa el circuito cerebral liberando sustancias químicas que nuestro cuerpo recibe y  procesa de manera tonificante. También el alma recibe una carga permanente de buena vida a través de un abrazo, un piropo (real y cierto), una felicitación sincera o una voz cálida de reconocimiento. 
La palabra solidaridad expresa la calidad de solidario (que se adhiera a una causa común) y ésta, a su vez, viene del latín solidus, es decir,  sólido, firme, compacto.

El sentido más básico de la solidaridad supone que se desarrolla sin distinción, límites o condicionamientos de sexo, raza, nacionalidad, religión ni de afiliación política. La única finalidad de la solidaridad apunta al ser humano en estado de necesidad. 
  
Dar, servir, ser solidario sin recibir nada a cambio, y sin que nadie se entere es, en esencia, lo que está escrito desde mucho tiempo atrás: “Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre 
ellas potestad. Pero entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por todos.” (Mateo 20:25-28)
                                        




sábado, 17 de enero de 2015

LA VIDA TIENE MOVIMIENTO Y ES POSITIVO



 


Es absolutamente necesario que aprendamos a pensar en positivo. El cerebro es muy bueno procesando buenas noticias sobre el futuro. Eso lo dice un estudio de la revista Neurociencia: “Una de las razones por la que los optimistas mantienen una actitud positiva, incluso cuando no hay motivos ha sido descubierta”. Video sobre el optimismo en las redes neuronales:   



El estudio :

Científicos del University College de Londres dicen que alrededor de 80% de las personas son optimistas aunque no se etiqueten como tal. Evaluaron a 14 personas por su nivel de optimismo y los pusieron a prueba con un escáner cerebral. A cada uno se le preguntó qué tan probable era que sucedieran 80 diferentes  “EVENTOS MALOS” como un divorcio o padecer cáncer. Luego se les dijo la verdadera probabilidad de que sucediera. Al final de la sesión, se les pidió a los participantes que calificaran las  probabilidades de nuevo. 


Es iluminador ver cómo el cerebro a veces viene con respuestas incorrectas y demasiado optimistas a  pesar de la evidencia en sentido contrario. Chris Chambers, neurocientífico de la Universidad de Cardiff dice que: En los resultados actualizados de los optimistas  hubo una marcada diferencia dependiendo de si en realidad era una buena o mala noticia.


Esto sugiere que el cerebro está escogiendo y seleccionando lo que quiere escuchar.


Sharot dijo: "Los mensajes de que fumar mata no funcionan porque la gente piensa que sus probabilidades de contraer cáncer son muy bajas. La tasa de divorcios es del 50% pero las personas no piensan que sea para ellos. Hay un sesgo muy fundamental en el cerebro".


El doctor Chris Chambers, neurocientífico de la Universidad de Cardiff, dijo: "Para mí, este trabajo destaca algo que se está volviendo cada vez más evidente en la neurociencia, que una parte importante de la función cerebral en la toma de decisiones es probar las predicciones contra la realidad - en esencia, todas las personas son "científicos".


"Y a pesar de cuan sofisticadas son estas redes neuronales, es iluminador ver cómo el cerebro a veces viene con respuestas incorrectas y demasiado optimistas a pesar de la evidencia".


Así, el optimismo parece ser bueno para la salud. Un estudio sobre casi 100.000 mujeres mostró un riesgo menor de enfermedad cardíaca y muerte en los optimistas. Entonces podemos resumir que el  optimismo no solamente es una opción para la mente sino además para el cuerpo y, por lógica consecuencia también para el espíritu. Si Dios todo lo ha hecho hermoso entonces el rey Salomón, hombre sabio como  pocos,  debía saber lo que decía al declarar que Dios


 Todo lo hizo hermoso en su tiempo, y ha puesto eternidad en el corazón del hombre, sin que este alcance a comprender la obra hecha por Dios desde el principio hasta el fin. Sé que no hay para el hombre cosa mejor que alegrarse y hacer bien en su vida, y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y


goce de los beneficios de toda su labor. Sé que todo lo que Dios hace es perpetuo: Nada hay que añadir ni nada que quitar.Dios lo hace para que delante de él teman los hombres. Lo que antes fue, ya es, y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo pasado .Eclesiastés 3:11-15


Reina-Valera 1995—Edición de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.