Aprendiendo a Vivir

"Nunca Pierda la dulzura de su carácter"

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domingo, 21 de marzo de 2021

EL ESTRÉS EN TIEMPOS DE PANDEMIA



 Según una noticia aparecida en un diario global, los habitantes de los Países Bajos (Nederland) tienen una palabra en su idioma con la que definen el método que creen es posible manejar el estrés, uno de los principales problemas en tiempos de pandemia. Esa palabra es uitwaaien, que al parecer no tiene traducción literal al español, pero su significado es bastante sencillo: tomar una bocanada de aire fresco.

Ellos dicen que ante la preocupación y el estrés lo mejor es salir, caminar, hacer ejercicio y disfrutar del aire fresco. Al expirar malos aires y respirar buenos se limpia la mente, el cuerpo se refresca y la vida se torna más llevadera.

How to reduce stress: 6 steps to manage stress - Medvisit

De acuerdo al Servicio Nacional de Salud británico (NHS por sus siglas en inglés) “el exceso de estrés puede afectar nuestro humor, cuerpo y relaciones” sobre todo cuando nos hace sentir que perdemos el control sobre lo que normalmente está bajo nuestro cuidado: las personas, las relaciones, la familia, el trabajo, las decisiones de la rutina diaria. También nos hace sentir ansiosos, irritables, afecta nuestra autoestima e incluso genera agotamiento físico, mental y emocional que puede desembocar en síntomas psicosomáticos.

En tiempos de pandemia se han hecho muy frecuentes las recetas fáciles que prometen resultados inmediatos para resolver problemas complejos. Los diarios digitales, las redes sociales y hasta las conversaciones casuales con los amigos y los familiares, registran estas “soluciones instantáneas” que, hay que reconocerlo, producen cierta alegría y un escondido anhelo esperanzador, que terminará, casi siempre, cuando se somete a prueba la noticia con el fin de descubrir su veracidad.

Los habitantes de los Países Bajos (Nederland: tierras bajas) viven todo el tiempo bajo la amenaza frecuente y real de una catástrofe territorial, debido a que su país está, en gran parte bajo el nivel del mar, de ahí la razón de su nombre.

Un complejo sistema de drenaje de agua ha permitido rescatar del mar e incrementar la superficie del país en un 20%. En 1953 la inundación del mar del Norte abrió una brecha en un dique, causando la muerte de 1853 personas y forzando la evacuación de otras 70.000. Luego de aquel grave accidente los neerlandeses han tomado todas las precauciones para evitar que se vuelva a presentar una catástrofe de tales proporciones.

En una palabra, para los holandeses (neerlandeses) enfrentar el estrés que es producido por una amenaza permanente de desastre, es un asunto de vida o muerte, que se traduce en las decisiones trascendentales que se deben tomar diariamente, para ganarle la batalla al mar ante la posibilidad de una inundación que por pequeña que fuere, arrasaría la vida del país y de sus gentes. 

La pandemia, así como el estrés son enemigos reales, gigantescos que hay que enfrentar en todos los terrenos, y para ello hay que conocer la raíz de su naturaleza. De esta forma se evitarán las “fake news” (noticias falsas) de tanta proliferación hoy, que prometen soluciones rápidas y fáciles a problemas grandes, graves y complejos, causando un daño peor que el problema que pretenden resolver, al presentar como verdades lo que en realidad son mentiras con simple apariencia de verdad. 

La pandemia está intentando derrumbar los diques de contención físicos, sociales, económicos y morales, que la humanidad ha construido a lo largo de la historia, para obtener los beneficios que ella misma ha perseguido desde tiempos inmemoriales, conocidos como Progreso o Desarrollo o Éxito. El temor a abandonar ese sistema de vida o religión, ante la inminencia de una hecatombe que parece cernirse sobre el mundo, sin distingos de ninguna especie, produce otra amenaza de iguales o peores resultados, que es el estrés. 

He aquí la verdadera bomba explosiva: pandemia más estrés. El blanco que ambas atacan fieramente es el hombre, a secas. ¿Qué es el hombre? Es algo más, mucho más que un número en la estadística de víctimas, que leemos todos los días, y a lo que el miedo pandémico, lo está reduciendo en las páginas de los diarios y de las Fake News de cada día. Es algo más que el sujeto solitario, expuesto a frágiles escenarios de vientos de doctrina a cargo de “hombres con apariencia de piedad pero que niegan con sus hechos la realidad de ella” según dice San Pablo, rodeado de amigos virtuales, que empieza el día de la misma forma que lo termina, aguardando esperanzas de cambio que no aparecen por ningún lado. 

Es todo eso y más. Pero también es, según La Biblia, un ser creado a la Imagen y semejanza de Su Creador, que ante el ejercicio de su libre albedrío con el que fue dotado, escogió su propio camino y se apartó de la dirección, protección, respaldo y amor incondicional de su Creador. Este hecho convierte al hombre, automáticamente, en un ser apartado de Dios, la Biblia le llama pecador, expuesto a encontrar por sí mismo todas las respuestas que deberían beneficiarlo con el encuentro de la felicidad tan ansiada. 

Dios ha provisto un plan de salvación en la persona de Jesucristo, su Hijo. Todo aquel que reconozca su actitud de separación de Dios (pecado) puede recibir el perdón y la paz que Dios concede y que sobrepasa todo entendimiento, cuyos principales beneficios son: paz con Dios, paz consigo mismo, y paz para establecer y desarrollar relaciones adecuadas con el prójimo, dentro de un marco de amor, aceptación, perdón y respeto mutuos. 


martes, 15 de septiembre de 2020

UNA MIRADA AL PROBLEMA MÁS AGOBIANTE



El problema más discutido en la actualidad es el coronavirus. Da la sensación de que todo el mundo tiene fiebre por su causa. La palabra corona proviene del latín por un préstamo del griego y significa ‘láurea o corona triunfal’. Son numerosos los comentarios, las discusiones, las entrevistas con expertos y políticos que giran en torno a este tema, aunque dejan “fuera de juego” a Dios y su Palabra. Esto me hace pensar en la declaración del Señor: “He aquí que yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo” (Ap. 3:20

¿No son los eventos actuales un “golpeteo” del Señor a la puerta del mundo o incluso a la de nuestros corazones? La Biblia tiene mucho que decirnos, pues ésta afecta todos los aspectos de nuestras vidas y nos conduce siempre hacia la verdad. Por lo tanto, basado en las Sagradas Escrituras, elegiré un pensamiento que arroje luz sobre la presente situación del coronavirus.

Hablemos acerca de la impotencia de los seres humanos. El hombre, que creía tener el control de todas las cosas, está siendo ahora dominado y sacudido por un vaivén de acontecimientos.

Los países cierran sus fronteras, los supermercados están desiertos, y los geles desinfectantes se agotan. La población mundial reacciona con pánico ante el coronavirus. Al mismo tiempo, se hace evidente la falta de escrúpulos. En algunos lugares, los desinfectantes se venden a precios desmedidos. Muchas personas pretenden sacar ventaja de la necesidad ajena. Hace poco leí una frase que me pareció muy acertada: “Cuando la codicia humana pueda ser vencida, todos los demás problemas podrán ser vencidos”.

Con cuánta rapidez se hunde el suelo debajo de nuestros pies y perdemos el equilibrio. De repente nos enteramos de que unas pequeñísimas partículas (virus) sacuden al mundo entero. Comenzamos a reconocer de manera súbita nuestras limitaciones y vemos cómo, en toda circunstancia, nuestro ser pende de un hilo, incluso si no existiera el coronavirus. El hombre es inestable porque no está cimentado en Dios.

Jesús lo resume en una de sus parábolas, donde compara la vida sin un fundamento firme en él con una casa construida sobre la arena: cuando la lluvia, los ríos y los vientos la golpean, sus débiles cimientos hacen que se derrumbe (Mateo 7:24-25).

Esto no significa que por estar cimentados en Dios seamos imprudentes o irresponsables, sino que podemos estar tranquilos frente a la tormenta, pues tenemos nuestro fundamento en el Todopoderoso. Jesús compara esto último con una casa construida sobre las rocas que no puede ser derribada por la lluvia, los ríos o las tormentas (Mateo 7:26-27).

El Dios Todopoderoso está siendo desplazado cada vez más de nuestra conciencia, siendo eliminado de nuestros corazones, familias, escuelas y vida pública. La gente se burla de él y dice no necesitarlo. Es así como uno mismo socava sus propios cimientos y construye sobre la arena. Sin el Creador, sin el Todopoderoso, sin aquel que tiene el mundo en sus manos, carecemos de un apoyo firme para nuestra alma. Es por eso que la Biblia dice: “Buscad al Señor y su fortaleza; buscad su rostro continuamente”. (Sal. 105:4).


sábado, 28 de marzo de 2020

NOSOSTROS LOS DE LA POBLACION EN RIESGO



Pertenezco a una población en riesgo en la época del coronavirus. ¿Qué significa esto? Significa que soy un problema, entre otras cosas. Soy un problema porque puedo contagiar a alguien o porque puedo ser contagiado de alguien, en cualquier forma. Pero poco a poco he ido entendiendo la cara buena de esta mala noticia. Y es que, por ser un adulto mayor, como se dice de manera elegante, los supermercados han dispuesto un horario preferencial para nosotros, lo que quiere decir que solo se permite entrar a esos lugares a horas determinadas y previo la presentación de la cédula.  

Estoy obligado a permanecer todo el tiempo, dentro de las cuatro paredes de mi casa debido a la presente pandemia (quiero decir que estoy muy a gusto dentro de ella), y creo que la situación se agrava y según las declaraciones de las autoridades de salud todo va a ponerse peor en los próximos días.  

 Es interesante llegar a la mayoría de edad y descubrir que se es parte de la sociedad, en la clasificación de “población de riesgo”, es decir, que puedo causar problemas apenas alguien se me acerca. Casi toda la vida había creído que yo no era un sujeto que causaba problemas a nadie. Pero esto ha sido desmentido a raíz de la pandemia del coronavirus. Sí, causo muchos problemas y por eso debo permanecer aislado, lejos del contacto con gente. Soy una víctima potencial (término que usan las autoridades) que puedo contagiar con solo estar en contacto con un niño, o con un adolescente, por el solo hecho de hablarle o de acercarme a alguien a más de un metro de distancia.  

Y yo que pensé, que a medida que me acercaba a la edad adulta iba a convertirme en una persona sabia, o cuando menos, experimentada que tuviera por ese sólo hecho muchas cosas que enseñar a los niños, a los adolescentes y a quienes quisieran oírme.  


No obstante, ahora que estoy en la curva descendente de la edad, pero ascendiendo en la curva de la madurez creo que hay noticias muy buenas: la franja de los adultos mayores de hoy, hemos alcanzado el punto más alto de la existencia, y por haber nacido a comienzos de la década del 50 pertenecemos a una generación que ha sido muy sana, segura, protegida, longeva, mejor vestida, caballerosa, alimentada y mejor cuidada que muchísimas otras.  

Es indudable que no han faltado, en nuestra generación, épocas de tristeza, abatimiento, preocupación, desasosiego, desilusión e incertidumbre, pero también han surgido, al mismo tiempo, grandes oportunidades para enfrentar el cambio y sobreponerse a las tragedias individuales y colectivas.  

Hoy, nosotros los mayores, los de la población de riesgo, tenemos la oportunidad de sacar de nuestro archivo de experiencias, las enseñanzas aprendidas en épocas de dificultad y, con la ayuda de Dios siempre, compartirlas desde la ventana virtual de nuestro confinamiento por pandemia, para provecho de quienes ahora viven o sobreviven en una época, en la que hacen mucha falta las decisiones simples pero profundas, firmes pero equilibradas, inmediatas pero con sentido de eternidad.  Cuando en la desesperación se llega a no saber que hacer, entonces es cuando Dios empieza a intervenir a través de la fe, que actúa de manera preferente en los días de desesperación. Uno de los ejemplos más heroicos del poder de la fe en Dios, para vencer la desesperación que produce la carencia de posibilidades, la tuvieron Abraham y Sara su esposa, los patriarcas bíblicos, adultos muy mayores y, aún hoy, es tiempo propicio para que todos lo comprobemos.  

miércoles, 2 de octubre de 2019

ESCUCHAR LO QUE NO SE DICE



Negociar es una actividad esencial y permanente del ser humano, que no se puede separar de él, por formar parte de su naturaleza. Es una función como comer, dormir, hablar, reír y caminar. No es exageración. En el origen de la humanidad, Adán y Eva cometieron graves errores de negociación básica, cuando se dejaron llevar por la astucia de la serpiente (personificación del mal), que les guio a tomar la desastrosa decisión de violar la prohibición establecida en el pacto entre Yahvé y ellos, con lo cual perdieron su patrimonio espiritual, su posición terrenal privilegiada y, como consecuencia, todos sus derechos como ciudadanos predilectos del Edén. Posteriormente, uno de sus hijos, Caín, siguiendo el mal ejemplo de sus padres, procuró reducir el impacto del castigo y obtener ventaja, al negociar con Yahvé Dios, desde su desventajosa posición, cuando fue descubierto el brutal crimen que le había ocasionado a su hermano Abel.

Para saber negociar es necesario saber comunicarse. No es lo único, pero de todos los elementos que participan en la negociación, la buena comunicación es el elemento estrella para lograr buenos resultados.

Un importante elemento de la negociación exitosa, es aprender a escuchar y saber traducir e interpretar todos los signos de comunicación verbal y no verbal que se presentan en la comunicación significativa. Si bien es cierto que las palabras son el componente primario de toda comunicación humana, sean estas habladas o escritas, también lo es el hecho que lo que no se dice, es el factor que puede inclinar siempre una negociación a nuestro favor, cuando se utiliza de forma adecuada y oportuna.

Peter Drucker, el conocido gigante de la filosofía de los negocios del siglo XX dijo una vez que lo más importante en una negociación es escuchar lo que no se dice.

La comunicación no verbal, es decir, los gestos, las miradas y los silencios son elementos de la comunicación que, como es bien sabido, pueden llegar a expresar mucho más que las palabras. Y es que lo que no se dice está cargado de significado, que a la postre es el detonador que impulsará el resultado positivo o negativo de la negociación, de acuerdo a la buena o mala percepción e interpretación que hagamos de él.

Saber escuchar lo que se dice e interpretar los silencios y los gestos de lo que no se dice, constituyen las fuentes de poder en la negociación pues nos permiten adelantarnos en el conocimiento del otro, sea un interlocutor o una audiencia.

Las nuevas tecnologías no solo son un concepto, sino que son una nueva herramienta que nos hace la vida más sencilla y, por lo tanto, nos hace más productivos y eficaces. No obstante, en materia de comunicación, parece que la tendencia es que seamos más independientes, es decir menos sociables y, por ende, menos comunicativos. Si esto es cierto, y yo lo afirmo, la comunicación viva-oral, y, sobre todo la comunicación que no se dice, está siendo desperdiciada, como instrumento vital en la búsqueda y logro de coexistencia social.

El principal problema que nos impide entrar en razón acerca de la gran utilidad de esta poderosa herramienta, es el desconocimiento de lo útil y práctico que es este recurso. La manera de hacernos conscientes de él comienza paradójicamente, cuando reconocemos la verdadera importancia del lenguaje verbal. La regla de oro es: “No basta con hablar, es necesario saber hacerlo”. Si somos buenos y eficaces en el uso de nuestro lenguaje verbal, mucho más lo seremos en el lenguaje no verbal.


viernes, 15 de marzo de 2019

Versión Completa. Conocer el cerebro para vivir mejor. Facundo Manes, ne...



miércoles, 30 de enero de 2019

CONTACTO



Nunca hemos estado tan conectados, pero para muchas personas, entre las cuales me incluyo, esta es la era de la soledad.

Si pudiéramos medir con exactitud la intensidad de los cambios en el orden social en el que nos movemos, uno de los mayores cambios que contiene a su vez un gran peligro en la forma en que vivimos, ha sido el gran aumento en la cantidad de personas que viven solas.

Hay que distinguir entre soledad y aislamiento. Estoy convencido que lo que algunos llaman “la soledad positiva” es necesaria y hasta indispensable para el trabajo creativo. Yo conozco no pocas personas que disfrutan estar solas, y yo también lo disfruto, pero por pocos momentos, hago la aclaración.

La exclusión social y el aislamiento, tanto social como individual, no son buenos. No es bueno que el hombre (y la mujer, por cierto) esté solo, dicta el principio bíblico, en el cual se basa otro no menos fundamental, y que se expresa en términos simples: El ser humano fue creado para estar en relación con los demás. Esto es socialización. Los seres humanos somos criaturas sociales y estamos hambrientos de contacto. Sin él, podemos, literalmente morir.

Hacer contacto, tener conexión, lograr interactuar, son sinónimos de estar vivo, según algunos especialistas. Y no solo de estar vivo, es síntoma de estar sano. La interacción positiva es buena para la salud y para todo lo demás. Un artículo en la revista Science en 1988 señaló que "las relaciones sociales, o la falta relativa de las mismas, constituyen un importante factor de riesgo para la salud, rivalizando con el efecto de factores de riesgo de salud bien establecidos como el tabaquismo, la presión arterial, los lípidos sanguíneos y la obesidad".

"Mejores son dos que uno, porque tienen mejor paga para su trabajo. Porque si cayeren el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante”. Eclesiastés 4:9-10

domingo, 20 de enero de 2019

EL COMODAZO CEREBRO



Resulta más cómodo estar mal informado que buscar la verdad de lo que ha ocurrido. El principal obstáculo para conocer la verdad de un suceso es suponer que se sabe todo con solo oír la primera versión. En la era que vivimos, conocida como la era de la información y la tecnología, resulta cada día más complejo determinar la veracidad de los hechos que nos cuentan las agencias informativas, los medios de comunicación, las redes sociales y hasta la personas comunes y corrientes que caminan a nuestro lado. Para conocer la veracidad de cualquier hecho hay que tomar tiempo para investigar y, además, saber hacerlo. La avalancha de información que circula en todos los campos de la vida cotidiana, pública y privada, está eliminando los espacios de investigación y análisis serio y concienzudo. Cada día el ciudadano común está más propenso a contaminarse con el virus de las falsas verdades que circulan a su alrededor.  Investigar la veracidad de los sucesos significa que, para mantenerse alejados de todo tipo de temores, miedos y fatalismos infundados, producidos muchas veces por las medias verdades transmitidas a diario por los medios de comunicación, las redes sociales y las personas desinformadas, es indispensable desarrollar buenos hábitos de aprendizaje. Saber preguntar, hacerlo a la persona autorizada, esperar antes de decidir impulsados por la presión, tomarse el tiempo para pensar y para construir argumentos sólidos antes de tomar partido en cualquier discusión, son algunos elementos básicos que, practicados reiterada y oportunamente, contribuirán a la búsqueda y encuentro de la verdad objetiva que vive en medio de nosotros, pero que no se deja conocer a simple vista. 
El cerebro humano sigue siendo materia de investigación excepcional por parte de los científicos y, aún dista mucho tiempo para que dicha investigación finalice. Si el cerebro ha sido hecho por el Dios Creador y Eterno, resulta obvio concluir que es infinito el verdadero potencial del funcionamiento de este maravilloso órgano. 


Por lo pronto se sabe, gracias al avance de la ciencia especializada, que el cerebro es bueno para aprender globalmente, pero no es amigo de los detalles. Es decir, al cerebro humano le resulta fácil y cómodo enterarse de una situación de manera general y amplia, pero hay que enseñarle a trabajar en los asuntos que requieren cuidado, investigación, análisis y esfuerzo. El cerebro es un “comodazo” y hay que enseñarle a trabajar, encauzándolo mediante el señalamiento de las condiciones de operación, método, y que lo haga de manera concentrada, repetida y persistente. La repetición y la persistencia son los métodos más eficaces para el aprendizaje y desaprendizaje de hábitos de conducta, que el cerebro requiere para el logro de la armonía funcional del proceso de producción, conocido bíblicamente como renovación de la mente:  el intelecto, las emociones y el producto final: la voluntad. 

domingo, 28 de octubre de 2018

LA POST-VERDAD



A muchas personas les resulta más interesante estar informado que buscar y conocer la auténtica verdad de lo que ocurre. Esta es una condición que la sociedad de la tecnología en la que vivimos, nos ofrece, para vivir en ella cómodamente, sin sobresaltos, sin tener que experimentar pérdidas irreparables o grandes desilusiones, en nuestra manera de pensar, valorar y creer. 
La información ha desplazado al conocimiento, desde hace mucho tiempo. Lo ha hecho de forma sutil, periférica, casi anodina, por medio de la sustitución. 
Sustituir es reemplazar el original por una imitación, que por buena que sea nunca será igual al original.
Sustituir es un hábito convertido en un valor social, que goza de aceptación en todas las esferas sociales, y que es el resultado de la búsqueda y hallazgo de verdades rápidas, fáciles, creíbles y, sobre todo, que sean de aplicación práctica e inmediata. 
Estamos viviendo la época de la post- verdad, es decir, la época en la cual la verdad se está sustituyendo por la percepción que se tenga de esa verdad. Lo que cuenta no es conocer la realidad sino la percepción que cada uno tenga de ella. 
Ahora se dice que realidad es percepción, por tanto, lo que importa es cómo el sujeto ve el objeto, no el valor propio, intrínseco del mismo. ¡Cuánto error puede producirse en ese camino amplio y sin filtros, que convierte toda información en verdad! 
En la época aciaga de la Segunda Guerra Mundial, Gobbels, el ministro de Información de Hitler, estableció su estrategia favorita, que llegó a conocerse como: si dices una mentira y la repites siempre, al final terminará convirtiéndose en una verdad. 
Existen las verdades eternas y las que no lo son. La verdad relativa, es decir aquella que necesitamos entender y experimentar sobre las cosas del día a día se puede sustituir porque depende de la percepción que cada uno tenga de ella, hasta que se compruebe, y en caso de que no resulte cierta, la pérdida que nos causa no es grave o irreparable, en la mayoría de los casos.  
Las verdades eternas dan origen a valores eternos. Se pueden sustituir, pero no se pueden invalidar. El amor, la bondad, la misericordia, la benignidad, la humildad, la paciencia, son algunos valores que nacen de verdades eternas y que trascienden el tiempo y el espacio. No se pueden cambiar ni se podrá hacerlo. Se sustituirán por otras, pero aquellas prevalecerán por su condición de eternidad. La verdad absoluta no es un tema de consideración o construcción humana. La verdad eterna es una persona: Jesús. Él dijo: Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.  
La verdad da libertad. Somos libres cuando conocemos la verdad. Aún hoy existen verdades que no han podido ser cambiadas a pesar de todo lo que se ha intentado.  Son verdades eternas. Absolutas. 
La vida más allá de la muerte. Esta es una verdad que tiene que resolverse ahora y no admite ninguna sustitución que la distorsione. Se resuelve cuando el ser humano reconozca su condición limitada de ser pensante y acepte que Alguien debe darle una mano. Ese Alguien es Aquel autor y consumador de verdades eternas, que trascendió a la muerte y vive por la eternidad: Jesucristo.

miércoles, 8 de agosto de 2018

Y USTED ¿CUÁNTOS AMIGOS TIENE?




“Y usted ¿cuántos amigos verdaderos tiene? Unos cuantos, tan pocos que los puedo contar con los dedos de la mano y me sobran dedos”. Muchas veces he hecho esta pregunta y he obtenido la misma respuesta. Pero ahora, en la edad mayor, la pregunta hay que resolverla sin postergación porque el asunto pasa a ser algo más que un tema coloquial, o filosófico, para convertirse en una necesidad básica e imprescindible. 
El reto más importante de la vida del adulto mayor es aprender a socializar, aprender a relacionarse, aprender a tener amigos, porque a estas edades, la amistad tiende a desaparecer por varias causas: muerte, distanciamiento, cansancio, incomprensión, enemistad, y la peor de todas, a mi juicio: la indiferencia. Dicen los expertos que a partir de los 30, las personas mayores se vuelven más selectivas en cuanto a las amistades. Ellos creen que es debido, principalmente, a que la escala de valores del adulto, tiende a tornarse más sólida, porque se sabe muy bien las cosas que gustan y las que no, y el criterio que se utiliza es, si las otras personas comparten el gusto por las mismas cosas y no el compromiso. Por otro lado, influye de manera determinante, en el proceso selectivo de la amistad entre adultos, la disponibilidad e incondicionalidad de tiempo real. La incondicionalidad implica el reconocimiento implícito de cierta vulnerabilidad que el otro esté allí aun cuando los tiempos y las obligaciones apremien y no se vaya a tener ocasión de actuar en consecuencia. “El que cubre la falta busca amistad. Mas el que la divulga aparta al amigo”. Proverbios 17.9
Parece ser que la clave para hacer amigos es darse a conocer sin reservas, sin ventajas y sin condiciones. La Biblia menciona que el amor filial es la esencia de la amistad, la misma que se tiene entre seres queridos, sean consanguíneos o no. Desde luego, no es fácil darse a conocer a cualquier edad, sobre todo en la edad adulta y es por eso que los mejores amigos se hacen desde la niñez, pero nunca es tarde. “El que quiera hacer amigos debe mostrarse amigo”
Aún hoy me preocupa, en cierta forma, que alguien me pregunte: ¿Cuántos amigos tienes? Al mirar hacia atrás encuentro la respuesta, perdida en medio de la historia: los tuve, los he tenido, pero con el paso del tiempo, los he perdido. Y ahora, necesito trabajar en la búsqueda de amigos entre los adultos, como yo. 
En una rápida búsqueda online sobre la amistad encuentro un artículo titulado Friends of a Certain Age, que Alex Williams ha publicado en el New York Times, y este declara las dificultades para hacer amigos después de cierto número de años. El autor nos pasea por algunas listas de intereses comunes que pueden unir a la gente como por ejemplo el mismo círculo social, que los padres de los amigos de nuestros hijos se vuelven nuestros amigos, que hay grupos de internet que buscan encontrarse para compartir la soledad y crear lazos.
Creo que la amistad profunda se construye sobre la base de la visión conjunta, es decir, que los participantes en el ejercicio, compartan la visión por la que orientan la vida, el trabajo, la familia o el esparcimiento. Sin embargo, la máxima satisfacción se puede lograr, cuando la visión avanza más allá, que la simple autorrealización, que planteaba Abraham Maslow en su teoría de las realizaciones humanas (1943) y que gran parte de los estudiosos en estos temas, acogen como un modelo de análisis sobre el comportamiento y el desarrollo humanos. 
La verdadera amistad es una especie de entrega incondicional al otro, aún a costa de perder lo propio en beneficio del amigo o amiga. El padre y la madre saben muy bien de esta entrega, cuando aprenden la verdadera naturaleza de la paternidad. Lo mismo puede decirse de los esposos, o los hijos, cuando experimentan el verdadero amor por sus padres. La esencia sublime y total que lleva a la divina culminación de la amistad suprema, la brinda Aquel que entregó a Su hijo, Jesucristo, para que todo aquel que Él crea no se pierda, más tenga vida eterna. 

domingo, 11 de febrero de 2018

LA VICTORIA




Steven Covey dice que un hábito se forma por la confluencia equilibrada y repetida de tres actitudes: conocimiento (por qué o para qué hago lo que hago), capacidad (el hacer lo que pretendo hacer) y deseo (querer hacer lo que debo hacer). Cierto amigo me comentó la lucha que ha vivido con varios compañeros de trabajo un poco menores en edad que él. Estos jóvenes se aliaron, según mi amigo, en su contra y, sin mediar ninguna causa justificada o, al menos evidente, aislaron de toda comunicación relacional a mi amigo hasta hacerlo “invisible”, según sus propias palabras.  Mientras nos tomábamos un café, mi amigo y yo recordamos un importante consejo: “El conocimiento del problema entraña la comprensión adecuada del mismo, o por lo menos, de los límites”. El problema es el problema, dice Covey. Cuando no se conoce qué es lo que sucede con el rival, o con la situación que se adversa, difícilmente se logra superarla.  Esto incluye el conocimiento y posterior comprensión de las necesidades y preocupaciones de la otra parte en el conflicto. Aquí radica, dicho en simples términos, el éxito de todo proceso de relaciones interpersonales. Es buscar el foco del problema y no tan solo los síntomas. Es cierto, cuando se conoce el problema y todo lo que lo envuelve se está en el camino de obtener la victoria.  


Conocer y comprender la situación adversa y/o al adversario, provee los elementos para adquirir el poder (capacidad) para iniciar de forma sostenible y productiva, la acción reparadora, o la protección que neutralice los efectos dañinos del estímulo amenazante. Si no podemos hacer algo para cambiar al otro, no permitir que ese otro nos dañe. Es tanto como responder con asertividad. ¿contra qué o quién, realmente, estamos peleando? 

Ha pasado algún tiempo y he vuelto a reunirme con mi amigo, quien me comenta su victoria al poner en práctica los sencillos términos de este importante consejo. Empecé a trabajar en mí, inicialmente, dice, me propuse iniciar un compromiso conmigo a manera de victoria privada como dice Covey de ESTRECHAR LAZOS y, de acuerdo a la Biblia, estar en paz, de ser posible, con todos. No hay mejor motivación (deseo) para hacer algo que tener el conocimiento y la capacidad para hacerlo. El ánimo de continuar trabajando en la misión de ESTRECHAR LAZOS me ha dejado en el comienzo de una nueva etapa de la misión laboral, y es la de marcar las distancias, con rayas amarillas sobre el pavimento y no con bloques de cemento. Estrechar lazos con mi Creador, con mi mismo y con mi prójimo, me hace libre de ataduras y relaciones tóxicas, así como me libera de cargas de personalidad que me impidan desarrollar todo el potencial del que dispongo en todas las áreas de mi vida: físicas, emocionales, intelectuales, sociales y espirituales. Estoy haciendo mi mejor esfuerzo, pero no estoy llamado a realizar lo que no puedo, hasta que ponga en marcha todos mis recursos, y de esta forma obtener la verdadera victoria sobre la única persona con la que estoy obligado a vivir toda la vida: yo. Esta victoria llegará cuando se empiece por interiorizar que la medida máxima de un hombre no radica en la posición que asume en tiempos de comodidad, control o conveniencia, sino en la posición que asume en tiempos de reto y controversia. “Eres de baja calidad si no puedes soportar la presión de la adversidad”. Proverbios 24:10 LBD.  

LA IMPORTANCIA DE LOS SILENCIOS




En la música existen varias clases de silencios dependiendo de la nota musical a que se refieran: silencios para la negra, silencios para la corchea etc. Los silencios musicales permiten el descanso de los músicos y cantantes y la separación de las diferentes frases musicales. Xavier Guit dice que el silencio también es comunicación y, por lo tanto, cuando una persona calla también está comunicando un mensaje. La vida tiene momentos difíciles en los cuales, muchas veces no sabemos qué se debe hacer o dejar de hacer: un corazón roto por una traición, darse cuenta que el empleo soñado no lo es tanto; alguien fue borrado sorpresivamente de la lista de amigos (as); la buena salud se transforma en lo contrario de repente, son algunas de las situaciones que se presentan sin previo aviso y que obligan a toda persona a revisar el curso de acción, de inmediato. Todo el ruido, armónico o estridente que haya sido el ritmo de la vida hasta ese momento, parece caer en un repentino silencio que puede durar un día, un mes y hasta varios meses.  Es como si de pronto todo perdiera sentido y así como en la comunicación interpersonal, la mejor forma de no hacer el ridículo diciendo barbaridades es mantener el silencio, mientras los que saben o dicen saber exponen sus argumentos, así en la vida los momentos difíciles, los sufrimientos, las derrotas o los fracasos, nos dan la oportunidad para guardar silencio, es decir, tomar un respiro, revisar el camino, afirmar o corregir nuestras creencias y, por fin, aprender de nosotros mismos y reiniciar la marcha.  


Cuando cierto hombre cumplió cincuenta años, fue agasajado por sus amigos cercanos y unos cuantos invitados. En medio de la reunión y cuando ésta pasaba por el mejor momento de efervescencia, una amiga se le acercó y le hizo una pregunta sin importancia: ¿Cómo te sientes en este momento? Respondió lo primero que se le vino a la cabeza, pero cuando pudo poner la pregunta en perspectiva, descubrió la realidad de su situación actual: había caminado o corrido los últimos años sin ser consciente de la importancia de ser él quien debía haber sido el primero que debía haber disfrutado lo que hasta ahora le había costado mucho lograr. Los silencios en la vida, al igual que sucede con los silencios en la música o en la comunicación interpersonal son necesarios y hasta indispensables, pues de ellos depende, si se saben utilizar apropiadamente, que el tiempo y los resultados de la vida sean los que hagan de ella un camino feliz y duradero. Existen tres preguntas magistrales que sirven de guía efectiva para aprovechar ese momento de silencio crucial y aprender que, como en la música, la melodía no ha concluido porque la orquesta aún está en acción, la partitura indica que la melodía se ha interrumpido, pero no ha concluido, pues el Compositor, Dios, el Creador de ella sabe lo que sigue y lo que quiere. Es el momento para ver con los ojos de la fe, y preguntarse de manera sincera y profunda: ¿Qué estoy haciendo realmente? ¿De dónde vengo realmente? ¿Hacia dónde me dirijo realmente?  

domingo, 31 de diciembre de 2017

HOY, EL ÚLTIMO DÍA DEL AÑO




Hoy, como casi todos los días, de manera añosa, me desperté y luego de poner los pies en el piso y recordar si había pasado bien la noche anterior, salí de casa para comprar el pan en la panadería de la esquina, para cumplir el ritual de las mañanas tempranas, casi oscuras, de casi todos los días del año, que está a punto de quedarse atrás.  


Hoy ha significado la primera oportunidad para sentir que tenía otro día por delante para amar, hacer, cantar, silbar, vivir. Un año que pasa, un día que llega y un año por venir. Un símbolo de esperanza.  
Caminé, como siempre lo hago a esta hora, en medio del más grande de los silencios, repasando fugaz pero vitalmente, los recuerdos de todo lo que ha representado este año, moderado, y sujeto a ese fino hilo que sujeta la existencia humana entre frágiles peldaños, como la soga sujeta al barco en los muelles del tiempo.  
Mis pasos han llevado este año peso de vida, saltando entre los escollos de setos de cada día, altos, bajos, significantes o sin importancia, los mismos con los que he trasegado todos los años anteriores, en marcha hacia el propósito, no pocas veces claro, pero siempre futuro. Pisadas humeantes de amor por quienes están constantes y fieles a mi lado, mi esposa y mis hijos, a los cuales he podido arrimar un brazo de soporte, débil algunas veces pero aceptado siempre, o una frase innecesaria pero afectiva, o una oración silenciosa o un beso furtivo.  
Esta de hoy es una mañana con vientos, nubes y cielos que hablan de glorias majestuosas, universales, únicas, totales, con cantos de aves cómplices y vocingleras, libres para declarar a la tierra y al tiempo la grandeza de su Creador.   
Este día me ha parecido que he dejado un rastro, mientras camino hasta la esquina ida y vuelta, de hazañas heroicas y cobardes de cada una de mis jornadas, gravadas en mi piel, evocando mi desconcierto y mi templanza. Heroicas por lo que me ha costado llegar hasta ellas y cobardes por lo que aún me falta.  
Este año he querido ser el otro, al que quería que siempre admiraran al pasar, escucharan atentos mientras hablara o murmurara, aplaudieran mientras tan solo hacía un gesto o comprendieran mientras avergonzado se ocultara. Si, también la vanidad ha tutelado algunos de mis tiempos de este año, como la brisa de cosquillas ha movido la melancólica escasez de los cabellos añosos y agotados. Pero, a cambio, y en maravillosa cascada de besos entre las porfías de mi corazón, les he visto, a los míos, a los de siempre, les he visto alegres, limpios, trascendentes, vitales, guerreros, experimentado la gloria de los días felices que hemos tenido y advirtiendo la gloria de los que vendrán.  
Desde mis pasos, con no poco asombro, he estado midiendo la calle polvorienta de todo lo hecho y vivido en este año que nos deja, y he creído  que en mi rostro se ha dibujado un agrado, porque al final hasta en los  momentos más oscuros alguien nos dijo una verdad, porque nunca nos faltó un hermoso abrazo en la intimidad de la disputa y porque allí, entre quienes he permanecido y ellos conmigo, siempre abundó el amor de Dios y el nuestro.  

martes, 19 de diciembre de 2017

LA VICTORIA




Steven Covey dice que un hábito se forma por la confluencia equilibrada y repetida de tres actitudes: conocimiento (por qué o para qué hago lo que hago), capacidad (el hacer lo que pretendo hacer) y deseo (querer hacer lo que debo hacer). Cierto amigo me comentó la lucha que ha vivido con varios compañeros de trabajo un poco menores en edad que la de él. Estos jóvenes empleados se aliaron, según mi amigo, en su contra y, sin mediar ninguna causa justificada o, al menos evidente, aislaron de toda comunicación relacional a mi amigo hasta hacerlo “invisible”, según sus propias palabras.  Mientras nos tomábamos un café, mi amigo y yo recordamos un importante consejo: “El conocimiento del problema entraña la comprensión adecuada del mismo, o por lo menos, de los límites”. El problema es el problema, dice Covey. Cuando no se conoce qué es lo que sucede con el rival, o con la situación que se adversa, difícilmente se logra superarla.  Esto incluye el conocimiento y posterior comprensión de las necesidades y preocupaciones de la otra parte en el conflicto. Aquí radica, dicho en simples términos, el éxito de todo proceso de relaciones interpersonales. 

Es cierto, cuando se conoce el problema y todo lo que lo envuelve se está en el camino de obtener la victoria. 
Conocer y comprender la situación adversa y/o al adversario, provee los elementos para adquirir el poder (capacidad) para iniciar de forma sostenible y productiva, la acción reparadora, o la protección que neutralice los efectos dañinos del estímulo amenazante. Si no podemos hacer algo para cambiar al otro, no permitir que ese otro nos dañe. 
Ha pasado algún tiempo y he vuelto a reunirme con mi amigo, quien me comenta su victoria al poner en práctica los sencillos términos de este importante consejo. Empecé a trabajar en mí, inicialmente, dice, me propuse iniciar un compromiso conmigo a manera de victoria privada como dice Covey de ESTRECHAR LAZOS y, de acuerdo a la Biblia, estar en paz, de ser posible, con todos. No hay mejor motivación (deseo) para hacer algo que tener el conocimiento y la capacidad para hacerlo. El ánimo de continuar trabajando en la misión de ESTRECHAR LAZOS me ha dejado en el comienzo de una nueva etapa de la misión laboral, y es la de marcar las distancias, con rayas amarillas sobre el pavimento y no con bloques de cemento. Soy libre de ellos. Estoy haciendo mi mejor esfuerzo, pero no estoy llamado a realizar lo que no puedo. 

Recomendación de lectura:
7 Habitos de la Gente Altamente Efectiva:
Link a tienda Amazon:




sábado, 16 de diciembre de 2017

MAS ALLA DE LA CUMBRE RESUMEN




 “Los hombres y las mujeres están limitados no por su lugar de nacimiento, ni por el color de su piel, sino por el tamaño de su esperanza” John Johnson.  
Hace algunos años mientras curioseaba estantes en una librería, me encontré con este libro de Zig Ziglar que desde el mismo instante que revisé el índice de temas, atrapó mi atención y lo ha seguido haciendo por varios años.  
El autor plantea el tema de la vida como un viaje, metáfora que va a estar presente a lo largo de todo el libro y que sirve para identificar los diferentes trayectos que serán exigentes pero entretenidos. De esa forma el lector empieza a reconocer una guía firme, pero a la vez dinámica y práctica en la pluma de Zig Ziglar.  
Poner la vida en perspectiva es tomarse el tiempo para medir lo que se ha hecho y responderse la pregunta: ¿soy feliz? Quizás hemos confundido felicidad con tener dinero para poseer todo lo que quiero. “El dinero comprará cualquier cosa para mi familia, pero no puede comprar su amor”. El primer libro de Ziglar fue “Nos veremos en la cumbre”. El autor confiesa que ese libro lo escribió para descubrir la belleza de la vida, pero que el libro Más Allá de la Cumbre lo hizo sobrepasar cualquier concepto que podía imaginarse de la vida, veinte años atrás. La clave para establecerse en la cumbre es: Ayudar a otras personas a lograr lo que quieren. Más allá de la Cumbre no solamente establece la verdad: la examina detenidamente, la explica, la verifica y la prueba.  
Mucha gente no entiende que el fracaso es un acontecimiento y no una persona, por eso deciden jugar a lo seguro y no hacen absolutamente nada. En sus mentes, ser irresponsable no es una falla sino hacer parte del sistema que es en quien definitiva tiene la culpa de todo. Usted puede cambiar. Usted puede ser más de lo que es.  
El cambio de imagen es posible y se consigue a partir del cambio de vocabulario. Lo que usted se dice, según Zig, tiene una influencia directa en su rendimiento. En realidad, la persona más influyente que le va a hablar a usted hoy, es usted mismo. No espere a dar un paso positivo. Delo y luego sentirá la satisfacción de haberlo dado. 
Lo que entra en su mente afecta su pensamiento, sus pensamientos afectan su eficiencia y su eficiencia afecta su futuro. La diferencia en su vida no es lo que le sucede sino cómo lo enfrenta. Cuando las cosas cambian dentro de usted, también cambian alrededor suyo.  
He preparado este resumen con la intención de proveer una versión diferente de los muchos resúmenes que sobre él se habrán escrito y, que no por ser uno más, dada la calidad del libro y el valor extraordinariamente trascendental de su contenido, estoy seguro que será de utilidad para quienes deseen adentrarse en la exploración del camino victorioso de la vida, utilizando un magnífico mapa de ruta.  

Este es el enlace en donde puede adquirir el libro:



viernes, 24 de noviembre de 2017

CARTA A UN HERMANO




Querido hermano:  
Hace mucho tiempo dejamos de vernos cuando la vida y nuestros destinos, nos apartaron por distintos senderos, muy alejados el no del otro. Tu familia y la mía han vuelto a encontrarse y hemos podido, al menos momentáneamente entrecruzar nuestros caminos.  
Ahora soy un adulto mayor y tu un poco menor que yo. Desde hace algún tiempo, relativamente corto, he empezado a notar que me cuesta mucho hablar bien. No es que no pueda hacerlo, es que no encuentro claridad en las ideas que intento expresar con voz audible. Por tanto, estoy acostumbrándome a escribir todo lo que antes intentaba hacer verbalmente, por eso te escribo pues si te hablo mirándote a los ojos, creo no lograr ni siquiera organizar una modesta idea.  
En la medida que envejezco me impresiona cada día más, la simpleza de la vida evidenciada en la forma sutil, cuidadosa y esplendorosa, de hallar y disfrutar los momentos brillantes que suelen presentarse a medida que se avanza en el viaje y en el cumplimiento de metas y objetivos compartidos con ciertos seres queridos.  
Sí, creo que todos los seres humanos somos viajeros trashumantes por definición. Algunos lo hacen motivados por el efecto generador de la inercia; otros lo harán consumiendo toda su energía en el día a día esperanzados en que vivir por vivir sea la fórmula adecuada para llegar a alguna parte y otros, entre los cuales me cuento, somos los que consideramos que la vida es bella, a pesar de todo, que el estado de felicidad se obtiene en la medida que se experimenta paz consigo, con los que se uno se relaciona íntimamente y paz con Dios, el de la Biblia No es posible ser feliz viajando solo. Creo que una de las peores sanciones humanas es el aislamiento, porque conlleva otras pestes igualmente destructoras como la indiferencia, la soberbia, la autosuficiencia y, en suma, el rencor, el odio, la amargura y por fin la muerte. 
A cambio, el viaje compartido, integrado y solidario produce beneficios tales como enriquecimiento, salud, fuerza para vivir, sentido de propósito, crecimiento, respaldo, corrección, verdadero aprendizaje y, alegría de vivir.  
Una familia es una cadena de gotas perfectas de vida, que se nutren de Dios, de ella misma y que tiene un único e imperioso destino fructificar mientras se viva, siempre en permanente realización.  
Parece que la providencia a cargo de Dios, ha decidido preparar un encuentro familiar en un cruce de sitios, disponiendo del mejor tiempo para todos, al borde de una estación del viaje en marcha, para que juntos, tu familia y la mía, emprendan una maravillosa y sobrenatural experiencia conjunta.  
Amorosamente, tu hermano 
 

SER O NO SER. HE AQUÍ EL PROBLEMA



“Ser o no ser. He allí el problema”. Cuántas veces hemos repetido esta frase en rueda de amigos, de forma anecdótica, para referirnos a algún tema sin trascendencia sin tener en cuenta exacta y ampliamente, que su autor-protagonista el príncipe Hamlet está al borde del suicidio y se debate entre ser (seguir viviendo) o no ser (suicidarse) al conocer que su tío es el asesino de su padre, y que cometió ese asesinato para casarse con su madre.  


Algunas noches atrás escuché por la radio,  gran parte del testimonio de Gaetano Pandolfo sobre su vida de alcohólico y su recuperación. Un testimonio de la vida de un alcohólico o alguien esclavo de cualquier sustancia química psicotrópica, es la descripción descarnada y veraz de una vida que se ha debatido entre el “ser y el no ser” de una existencia que ha estado muerta mientras se creía viva, sin esperanza, horizonte ni posibilidades.  La interpretación y conclusión de esta noticia testimonial es muy simple: el alcohólico sólo se salva físicamente cuando reconoce, espiritualmente, que Dios es el único que puede transformarlo. Para llegar a ese estado de aceptación es necesario, casi indispensable, que la persona llegue a la total incapacidad de hacer algo a su favor para depender en forma absoluta del poder de Dios. 
 Fue en el Hogar Salvando al Alcohólico de Zapote donde Tano (Gaetano) experimentó la gran transformación de su vida. Gaetano dice, en su testimonio, que este Hogar no es un hospital ni nada parecido; simplemente allí el alcohólico es llevado y le asistirán a la espera que la persona logre experimentar su total inutilidad, o lo que le resta. Esa es la señal que indicará que el alcohólico ya está en condición de iniciar su recuperación. Esto es semejante al proceso que Dios utiliza con sus hijos. Luego de ser salvados por Su Gracia, Él empieza un tratamiento con ellos que tiene por finalidad lograr su completa inutilidad en el cuerpo, alma y espíritu.  
Esto puede durar toda la vida del creyente, pero es inevitable, y la mayor parte de las veces, es doloroso por la renuencia consciente o inconsciente a aceptar la voluntad de Dios, pero la recompensa es grande. La recuperación encierra la obtención de todos los beneficios que la Gracia de Dios ha otorgado y que estaban ocultas pero que ahora están al alcance del y son reintegradas, con fuerzas renovadas y una nueva visión de la vida propia y de  la de los demás, que le permite al individuo no ser nunca más parte del problema sino de la solución  

martes, 17 de octubre de 2017

SOBRE EL HURACAN IRMA




“Esta experiencia me va a durar toda la vida. Estoy al límite”.
Estas fueron declaraciones de una periodista atemorizada, mientras conducía su auto junto a sus hijas, y transmitía en vivo desde su celular su propia evacuación de la ciudad de Miami, luego de recibir la orden de las autoridades, ante la proximidad del poderoso huracán Irma. Para ese momento aún se desconocía la verdadera dimensión del peligro pues  ni siquiera los expertos meteorólogos se atrevían a pronosticar con alguna certeza lo que se avecinaba. Era un fenómeno totalmente inédito.

“Dejé todo lo que tenía, casa, trabajo y aquí estoy con mis hijas que es todo lo que tengo mientras no sé hacia dónde me dirijo”. Fueron estas las palabras expresadas por la radio en directo, por una periodista que, entre sus miedos personales, su  instinto maternal y su responsabilidad profesional trataba de enfrentar la difícil situación, nunca vivida hasta ahora: la total incertidumbre de su futuro inmediato y la proximidad de su propia muerte.
No es nada nuevo, pero sin lugar a dudas nunca como ahora  el ser humano se ha tenido que enfrentar, con tanta urgencia  a la mega dimensión, multiplicidad escénica, sorprendente inmediatez e impredecible espectacularidad de los acontecimientos del día a día,  con los que está conectado en vivo y en directo desde cualquier parte del mundo y en el preciso instante en que los hechos se suceden.  No hay tiempo para valorar el peso específico de una catástrofe porque ni siquiera los expertos pueden hacerlo, debido al tamaño y desproporción de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, sea por causa humana o por un evento de la naturaleza.
Un huracán, un terremoto, una inundación, la pérdida de vidas humanas por la explosión de una bomba, el sórdido deambular de millares de personas por todo un continente o el más leve suceso en el que se describe el dolor que puede conmover el espíritu humano obligan a contestarse a cada instante,  la vieja pregunta, aún vigente desde Adán: ¿Dónde estás tú?


Al igual que los ciclones de poder nunca antes vivido, que han irrumpido en el Caribe el presente año, retan nuestros más profundos miedos, también nuestra capacidad cognitiva y racional se convierte en un frenético dolor de cabeza cuando tratamos de entender mediante sana lógica, al menos una parte de las decisiones alocadas, impredecibles y cuotidianas de la gran mayoría de los líderes mundiales de la actualidad.
Nos mantenemos al límite de nuestros miedos a cada instante. Miedo a perder el control, miedo a no saber dónde estamos, miedo a quedarnos de pronto sin argumentos como le sucedió a Natalia Espinoza, cuando tuvo que abandonar intempestivamente su rol de periodista autosuficiente,  obligada siempre a conservar el control en público, para afrontar su propio drama en vivo enfrente de su auditorio: “qué ha sido de mi vida hasta hoy y qué es lo que realmente me vivifica y me da valor”
Blaise Pascal dijo: "En el corazón de todo hombre existe un vacío que tiene la forma de Dios. Este vacío no puede ser llenado por ninguna cosa creada. Él puede ser llenado únicamente por Dios, hecho conocido mediante Cristo Jesús."
No es posible trazar todas las coordenadas para obtener las respuestas de todas las preguntas y obtener la paz que nos provea verdadera seguridad. Pero lo primero sigue siendo lo primero: ¿Dónde estamos con respecto a Dios (con mayúscula y sin apellido)?


miércoles, 10 de mayo de 2017

EL LIDERAZGO EFECTIVO




Acabo de leer un reportaje a un futbolista de la Premier League de Inglaterra, que me llamó la atención por su respuesta a una pregunta sobre liderazgo (El País, 4 de mayo 2017) Él dice, en mis palabras, que gestionar las personalidades casi es más importante que la estrategia o la táctica en el fútbol. Nada nuevo, pienso yo, pero que lo diga un futbolista activo, miembro de uno de los mejores clubes de Inglaterra, en el que los resultados cuentan más que la forma en que se consiguen, no deja de ser una noticia a la que hay que prestarle la debida atención. 


En el fútbol, como actividad humana colectiva, las personalidades se “gestionan” en los entrenamientos, en el autobús, en los aviones, en el camerino y en la forma de comunicarse con el mundo exterior (periodistas, público etc.) Como se ve, es lo mismo que ocurre con la vida cotidiana de cualquier mortal, es en el día a día, en la comunicación con los demás, pero sobre todo con lo que me digo, cada vez que tengo que  decidir sobre algo. Es el monólogo interno, lo que somos en privado, en primerísima instancia, con las luchas, las derrotas y las victorias lo que llega a determinar y a direccionar el valor y el sentido que se le otorga a las personalidades, la mía y a la de los demás que se mantienen en una frenética, dinámica, competitiva,  y a veces, muchas veces, cruel relación. Es la Victoria Privada como lo llamaba Steven Covey. Como puede apreciarse, nada nuevo. Entonces ¿qué es lo que cobra inusitada vigencia cada vez que hablamos u oímos hablar de liderazgo? ¿Será acaso la simpleza del tema, lo tanto que creemos saber pero que no aplicamos y la frecuencia o lo frecuente que nos tropezamos con él? 
Me cuesta reconocerlo, pero en esto de tomar decisiones sobre cómo relacionarme con los demás, es donde radica una de mis grandes debilidades.
Para ser efectivos en el liderazgo, es decir, para “caer realmente bien” a los demás o, como dice el doctor Norman Wright, para llevarse bien con casi todas las personas, es necesario tomar decisiones efectivas en la relación consigo y después  con los demás. 
Una decisión efectiva es un proceso que debe gestionarse, de forma permanente,  en tres áreas de competencias que se interrelacionan, y que se deben mantener o tratar de mantener, en equilibrio la mayor cantidad de tiempo posible: la  competencia emocional, la intelectual y la espiritual. En graficas:  

La CAPACIDAD EMOCIONAL la componen la familia de las emociones básicas y sus derivados: Ira, tristeza, temor, placer, amor (erótico, filial y ágape o incondicional), sorpresa, disgusto y vergüenza. Goleman IE, 1995.
La CAPACIDAD INTELECTUAL se forma  por el proceso mental que le permite al ser humano la elaboración de ideas, pensamientos, juicios etc. 
La CAPACIDAD ESPIRITUAL tiene que ver con el trabajo de la conciencia, propia en exclusiva del ser humano y que se alimenta de principios espirituales, valores y principalmente de fe en Dios, con mayúscula, sí el Dios de la Biblia al que me estoy refiriendo, por supuesto. Biblia Versión Reina Valera 1960
El LIDERAZGO EFECTIVO es el resultado del manejo adecuado, permanente, consciente y sabio de esas tres capacidades. 

lunes, 1 de mayo de 2017

EL TREPADOR




La mayoría de la gente trabaja duramente y en forma constante para mejorar sus condiciones y obtener una mejor calidad de vida. Hay otra gente que también lo hace pero valiéndose de procedimientos egoístas, arbitrarios y personalistas.

El trepador es el personaje que al igual que las especies animales, solo piensa en subir, y nada más que subir, por la escalera o el árbol de las oportunidades que encuentra enfrente, sin mediar ningún tipo de consideración aparte de la suya, sobre las condiciones físicas o humanas que le rodean. Solo se sirve de su propio criterio y, en la mayoría de los casos cuando no en todas, infravalorando o dejando de lado, las recomendaciones, consejos o sugerencias que se le hagan.

Hay varias clases de trepadores. El trepador oculto. El trepador disfrazado. El trepador imponente.

El trepador oculto. Este es el tipo de empleado que nunca asume como suya la idea que algún compañero expresa o realiza, pero que se aprovecha de ella para ponerla en su informe de forma subrepticia y escondida, de tal manera que no pueda ser notada y produzca así malestar entre sus compañeros.

El trepador disfrazado. Su actitud salta a la vista, cuando actúa ante terceros, desea lucir la medalla robada, sus frases se llenan del “yo”, “mi”, “me” y “conmigo”. Asimismo, cuando habla de terceras personas muestra la evidencia para contar una idea o un logro que no le pertenece.

Esto también es aplicable a momentos en los que participa de un proyecto de otra persona, y al dar su opinión habla en primera persona del plural.

El trepador imponente. Es el personaje que en corto tiempo, gracias a ciertos méritos en su desempeño, es elegido para una posición de liderazgo, y al ascender por la pirámide del poder convierte sus prerrogativas visibles de autoridad y poder en la principal bandera de su personalidad, aún en detrimento de su familia, sus amigos, su tranquilidad y hasta su propia persona. Suele alinearse de forma irrestricta e irracional, con los estándares de la organización que pretende representar y para hacerlo utiliza métodos dictatoriales, unilaterales y arbitrarios. Será homenajeado por su conducta a favor de la jerarquía de la empresa, pero encontrará mucha oposición de parte de sus colaboradores, ocasionando trastornos graves en la formación de espíritu de equipo.

El trepador es ambicioso, manipulador, narcisista y su conducta que es obsesiva compulsiva ronda los linderos de la adicción, con una clara tendencia a influir en otros en beneficio propio, recurriendo a halagos o engaños si fuera necesario.

viernes, 24 de febrero de 2017

UBICATEX




Una amiga de más de 50 años, nos contó a mi esposa y a mí, que en cierta oportunidad entró a una tienda de ropa juvenil con el único propósito de observar los vestidos en exhibición. Apenas ingresando se le acercó una joven dependiente para ofrecerle ayuda. La empleada de la tienda, sin esperar a que mi amiga terminara de contarle su verdadero propósito, le insinuó que comprara una prenda juvenil que, según ella, le quedaría muy bien. A pesar que mi amiga le quiso interrumpir, la joven insistió por varios minutos. Al verse asediada por la persistencia errónea de la joven dependiente, mi amiga, sin enojo pero con firmeza, le dijo: Mire joven, estas prendas no van conmigo, porque todas las mañanas, yo me tomo una pastilla de ubicatex, que me ayuda a decidir qué es lo que debo y qué no debo ponerme. 

 
No es fácil estar ubicado en medio de una sociedad sobre-estimulada y desubicada, en la que a juicio de muchos la ética, la moral, la compasión, la justicia, la honestidad, entre otros valores han pasado, o están pasando rápidamente, a convertirse en objetos suntuarios y en la que tomar y mantener decisiones en balance, se torna cada vez más estresante.
Para estar ubicados se requiere conocer los dos componentes básicos de la personalidad del ser humano: el temperamento y el carácter. El temperamento está ahí, desde el nacimiento, o antes, mientras que los rasgos del carácter se adquieren en el transcurso de la vida, según el doctor Tim La haye, autor e investigador de estos temas. Leí el libro del doctor La haye, Manual del Temperamento, (1987) hace unas dos décadas y he comprobado que las cosas son como él decía. Todos los seres humanos nacemos con un temperamento que puede ser introvertido o extrovertido, lo que en cierta forma permite que podamos garantizarnos un porcentaje muy alto de objetividad en nuestro autoconocimiento y de esa manera experimentar menos pérdidas y fracasos en el manejo de nuestras relaciones interpersonales. “Cuando una persona descubre su temperamento básico, puede por lo general descubrir con facilidad cuáles son sus aptitudes vocacionales, cómo tener buenas relaciones con otras personas, qué debilidades naturales se pueden vigilar, y cómo puede mejorar la eficacia de su vida” (La haye 1987)
El temperamento no es la única influencia sobre nuestro comportamiento. La vida temprana en el hogar, la instrucción, la educación, entre otras, constituyen la más importante influencia en vida del ser humano, pero el temperamento marca la pauta que vamos a seguir en el transcurso de nuestra vida, sin lugar a dudas.